¡Hola!

Me llamo Fátima y soy de Guadalajara, la de España, la que está al lado de Madrid 😉 Tengo 30 años. Estoy casada y soy mamá de una nena maravillosa de tres meses y una perra de 10 añazos.

Soy profesora de lengua. Hice la licenciatura de filología hispánica y después un par de másteres, entre ellos el obligatorio para ser profesora de secundaria, aunque no ha sido hasta este año que he ejercido de profesora a nivel profesional, en un instituto. Hasta ahora había ido de academia en academia. Porque si algo he tenido claro desde que tenía 9 años, es que iba a ser profesora, fuera como fuera 😀

En el 2015 me presenté a las oposiciones de Castilla-La Mancha, sin mucha fe de aprobar. Pero no, aprobé el examen bajo mi sorpresa y felicidad. En aquel momento ya estaba embarazada de 3 meses de Ainara. Hoy todavía sigo pensando que gracias a ella aprobé el examen (que no conseguir plaza, es muy distinto, soy interina). Vamos, que se cumplió eso de que “los niños vienen con un pan debajo del brazo”, solo que mi niña me trajo el pan antes de que llegara ella.

Mi pasión es la educación, la enseñanza y el aprendizaje. No dejamos de aprender hasta el día que dejamos este mundo. La de cosas que estoy aprendiendo desde que me quedé embarazada, sobre todo a nivel personal y emocional, tener un hijo es una experiencia maravillosa. Y esas cosas, entre otras, son las que os quiero contar en el blog.

 

 

Ahora toca presentaros a la pequeña de la casa. La peque se llama Ainara, nació el 8 de enero, aunque la esperábamos para el 27 de diciembre. Nada, que estaba muy a gusto dentro y no quería salir. Elegimos el nombre de Ainara hace casi dos años, cuando ni siquiera habíamos pensado en buscar todavía. Estábamos en Laguardia, Álava, en unas vacaciones de Semana Santa, oímos como un padre llamaba a su hija y en ese momento Rubén (mi marido) y yo nos miramos. Creo que en ese momento sabíamos ya qué nombre tendría nuestra hija.

 

Y la otra integrante de la familia desde hace 10 años. Se llama Nika, es un Beagle y tiene 10 años perrunos. Aunque está como una chavala, parece que los años no pasan por ella (salvo por las canas).

 

 

Realmente fue ella la que me inspiró para empezar con el blog. Fue un día en una cafetería, estábamos en la terraza tomando algo, y mientras que la peluda estaba tan ricamente tumbada y relajada, Ainara no paraba de quejarse y llorar. Y ahí pensé: “hay que ver, la perra tan tranquila sin molestar, y la niña no para de quejarse”, esto tengo que contarlo. Tengo que contar las situaciones que vivo con las dos día a día, las experiencias, los paseos, la convivencia, los viajes, etc.