La vuelta al trabajo

¡¡¡Madre mía!!! Más de un mes sin escribir 😣😣

Como dice el título de esta entrada, la vuelta al trabajo, en mi caso la vuelta al insti, además. El día 1 de junio se me acabó la baja maternal y la lactancia, tocaba volver. Y con ello dejar de estar 24 horas al día con mi pequeña. El día 1 fue el primer día que más tiempo alejada de ella estuve.

Como ya sabéis soy profesora, de secundaria para ser más exactos, y a 100 km de casa, para rematar. Así que me tocaba madrugar mucho todos los días para llegar a tiempo al trabajo. Muchos diréis, madrugabas lo mismo que antes de que naciera. No, no madrugaba lo mismo, sino más. Me levantaba a las 5:30 los días que entraba a las 8:30, ¿por qué?, sencillo, porque me tenía que sacar leche y las que os habéis sacado leche sabéis que no es rápido. Total que desayunaba mientras tenía el sacaleches enchufado, mínimo 20 minutos, 10 con cada.

Por suerte tengo a mi marido trabajando en casa, así que no tuvimos que ir deprisa y corriendo a una guardería y, como solo era un mes porque nos despidieron el día 24 de junio (por ser interinos en Castilla-La Mancha), Ainara se quedó con mi padre tan ricamente. Y lo bien que se apañaron los dos, como los quiero. Que me la hubiera querido llevar al trabajo, pero oye, que con 30 adolescentes por clase creo que no 🙃🙃.

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En el trabajo, mi horario va muy apretado, no tengo horas libres entre clase y clase, así que me tocaba sacarme leche, deprisa y corriendo, en la hora del recreo, por lo que mis relaciones sociales con el resto de profesores bajaron considerablemente quedándose reducidas a los cambios de clases o guardias. Una vez más, comiéndome el bocata mientras me sacaba leche. Al menos me dejaron un aula que no se usaba para poder hacerlo de una forma íntima. Es de agradecer 😀.

Cuando llegaba a casa, allá por las casi 4 de la tarde, si pillaba algún accidente o atasco llegaba más tarde… La peque me esperaba ansiosa, daba igual que hubiera comido a las 2 o 2:30, ella me veía y quería teta, vamos “mamitis” pura. Y yo encantada. Era una delicia llegar a casa y ver esa sonrisa de amor puro cuando me veía. Se me derretía el corazón 😍😍😍.

Los primeros días tuve que corregir exámenes, unos 150 en dos tardes, así que tuve que llamar a mis padres, orgullosos abuelos, para que se encargaran de Ainara un rato y así poder corregirlos a tiempo.

Además, en la semana de evaluaciones, es esa semana en la que nos reunimos por la tarde para cantar las notas y hablar de los alumnos, nos tuvimos que ir a la zona del instituto. Cogimos una casa rural para poder estar juntos, porque si no hubiera sido así, habría llegado a casa a las 9 de la noche, teniendo en cuenta que nos íbamos a dormir a las 9:30 – 10… y siendo lactante… era una locura. Así que pensamos que la mejor opción fue irnos allí, evidentemente un gasto más…

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Por cierto, encontrarla no fue fácil porque como bien se titula el blog “Con niños y PERRO”, no admiten perros en muchos sitios, así que imaginad la de días y la de tiempo que tardé en encontrar una a la que pudiéramos ir con Nika. Finalmente encontramos una, que no admitía perros, pero que tras contarle al dueño mi situación, me dejó ir con Nika. La verdad es que no entiendo que no dejen perros, al menos la mía está mejor educada que muchos niños y adultos. Ains… es una lucha continua…

Ahora ya de vacaciones o, mejor dicho, en el paro, no me aparto de Ainara, intento disfrutar de ella todo lo que puedo porque el tiempo se pasa volando y se me hace mayor.

Ya en siguientes entradas hablaré de la comida, el sentarse, el crecer, etc.


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