¡¡Hola a todos y bienvenidos!!

Empieza a rodar este blog. Que ganas tenía de ponerme a escribir. En el blog os contaré mis experiencias de vivir en familia con niños y un miembro peludo.

Mi familia la formamos Rubén (mi marido), Ainara (mi hija de 3 meses), Nika (el miembro peludo de 10 años) y yo, Fátima.

Empezaré hablando de las reacciones de la Nika cuando me quedé embarazada. Ninguna. Todo el mundo me decía: “ya verás cuando se mueva la niña como la perra lo nota y se acerca”, “seguro que se sienta a tu lado en plan protector”, “como es perra empatizará contigo y te mirará de distinta forma, etc.

Pues no, nada de eso. La Nika siguió igual que antes del embarazo, con sus siestas a lo largo del día (creo que duerme 20 horas al día, es una perezosa 🙂 ), con sus paseos (más largos al tener que dar yo paseos de 1 hora) y su pasión por la comida. Yo estaba deseando ver alguna reacción por su parte, pero nada, mi gozo en un pozo. Me dije: lo mismo cuando me ponga de parto… Pero al final me lo provocaron, así que ni por esas 😔

Estuvimos mirando muchas formas de cómo presentar los bebés a los perros, que si llevarle el gorrito que les ponen en paritorio, que si acostumbrarle al olor y la colonia del bebé antes de nacer y muchas más. Optamos por la más asquerosa 😅 que oliera el primer pañal del bebé.

Jajajaja su respuesta fue la que ya nos imaginábamos, “aparta esto de mi”, debió pensar…

Total, que al final hicimos las presentaciones pertinentes el día de la llegada a casa. Nika olió un poco a Ainara y se fue a su sitio. Y desde ese día cada una va por su lado, Ainara no hace caso de Nika y Nika no hace caso de Ainara. Aquí la muestra 😄

primerencuentro-min


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